En la Mente del Violador

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En la Mente del Violador

Se denomina agresor sexual al individuo, sea varón o mujer, que ataca o agrede a otro, sea varón adulto, mujer, niño o niña, con el fin de dominarlo sexualmente, tanto sea en forma de abuso sexual como de violación. Los primeros estudios sobre los agresores sexuales datan del siglo 19 cuando Richard von Krafft-Ebing publica su famosa “Psychopathia Sexualis “ en 1886 y propone designar a la perversión sexual en la cual la satisfacción está ligada al sufrimiento o la humillación infligidos al otro con el nombre de sadismo. Podemos nombrar a Havelock Ellis, quien comienza a estudiar las perversiones sexuales y a Albert Moll con su “Perversions”, publicada en 1891. Otro precursor fue Sigmund Freud con sus “Tres ensayos sobre teoría sexual”, publicada en 1905.

Desde entonces numerosos científicos, médicos, psiquiatras, psicoanalistas y psicólogos se han dedicado al estudio de las agresiones sexuales y el perfil del agresor. ¿Pero, cuál es el perfil del violador típico? La gente prefiere pensar que el agresor sexual o el abusador de niños son “viejos verdes”, personas con algún tipo de debilidad mental, alcohólicos, drogadictos, o vagabundos, personas en las que fácilmente se hallarían evidencias de su monstruosidad, pero esto no es así. La respuesta básica a la pregunta es que no existe un violador típico. Los violadores varían muchísimo entre ellos, tanto por su trabajo, educación, estado civil y antecedentes delictivos como por su motivación para cometer la violación.

Podemos hacer algunas generalizaciones sobre los violadores. En su mayoría, son jóvenes. Según los Uniform Crime Reports, del FBI, el 61% es menor de 25 años. Muchos tienen la tendencia a repetir su agresión. También es cierto que, por regla general, no son asesinos. Es probable que sólo una violación de cada 500 acabe en asesinato . Esta estadística es importante para las mujeres que se preguntan cómo deben reaccionar en una situación de violación. Desde el punto de vista estadístico, aunque el violador amenace a la mujer con recurrir a la violencia o con asesinarla, es improbable que lleve esto a cabo, tratando sólo de asustarla para que acceda. El conocimiento de esta circunstancia puede animar a las mujeres a oponer resistencia al atacante, en vez de someterse a su voluntad.

Procurando ordenar la diversidad de personalidades y enfoques de los violadores, algunos investigadores han elaborado tipologías o esquemas para categorizarlos. De acuerdo con una de tales tipologías, los violadores varían según que su objetivo primordial sea agresivo, sexual o una mezcla de ambos. El problema que plantean las investigaciones de este tipo es que se basan sólo en violaciones denunciadas y, en general, investigan a los violadores que han sido detenidos, condenados y encarcelados.

La imagen que el imaginario social suele tener del agresor sexual, tanto sea del violador de mujeres adultas como del abusador sexual infantil dista mucho de la realidad. La gente se imagina al violador o abusador sexual como un monstruo, alguien fácilmente detectable, de aspecto peligroso y desagradable. La realidad es bastante diferente. El agresor sexual resulta ser, la gran mayoría de las veces, un individuo como cualquier otro, que no se puede distinguir del resto de las personas “normales”. Es probable que estos violadores se desvíen más de lo normal que quienes no son denunciados. Por tanto, esas investigaciones pasan por alto al más corriente, “normal”, como el violador de una amiga o el jefe que viola a su secretaria.

Las estadísticas muestran que el 97% de los agresores sexuales son varones adultos y suelen proceder de todas las razas, culturas, grupos étnicos, niveles sociales, niveles educativos y profesiones. La heterogeneidad entre los agresores es inmensa. Ningún grupo humano de varones queda exento del riesgo de cometer agresiones sexuales.

El agresor sexual suele ser un individuo que manipula las percepciones, juicios y emociones de los demás con facilidad. Saben mentir con facilidad para negar sus delitos y evadir la condena. Se trata de individuos con fuertes tendencias a mentir, que utilizan como mecanismos defensivos la negación, la minimización, la proyección, la racionalización y la parcialización para no sentir que mienten y sostener su autoimagen. Al aceptar sólo fragmentos de la realidad no sólo engañan al otro sino que se engañan a si mismos para convencerse de que la víctima deseaba la agresión sexual y no asumir su responsabilidad ni sentirse culpables.

Tipos De Violadores

Violadores desconocidos para la victima

El violador que es un desconocido, frecuentemente tiene un cuchillo u otra arma. Amenaza a la víctima durante el ataque y puede lastimarla severamente. También le dice que la lastimará en el futuro. Los violadores desconocidos, tienen un enorme odio contra las mujeres. Quieren degradar y humillar a sus víctimas. Cerca del 30 por ciento de los violadores son violadores desconocidos. Para las víctimas, el miedo a la muerte es el punto principal con el que tienen que enfrentarse.

Violadores conocidos de la victima

El violador que es un conocido de la víctima, usualmente es un amigo, un acompañante, un conocido o un pariente. Raramente amenaza a la víctima con violencia física, aparte de la violación en sí, y usualmente no lastima a la víctima. Cerca del 70 por ciento de los violadores son conocidos de la víctima, quienes violan para degradar la víctima. Para la mayoría de las víctimas, en sus esfuerzos para enfrentarse a la violación, el punto principal es la violación de la confianza que la violación sexual representa.

Tipo de agresión
Las investigaciones muestran que tanto el violador de mujeres adultas como el abusador de niños necesitan sentir poder y control sobre su víctima. Buscan seres indefensos o más débiles para sentirse fuertes y poderosos. Las violaciones sexuales suelen ir acompañadas por actos violentos y degradaciones de la víctima. Lo que busca el agresor es la humillación de la víctima más que la descarga erótica. Las estadísticas muestran que más del 70% de los violadores realizan actos de violencia gratuita contra sus víctimas y disfrutan humillándolas. Control, poder, dominación y hostilidad son las características que no faltan en un ataque sexual. Pareciera que la sexualidad es el recurso encontrado por el agresor sexual para lograr su objetivo, que es el ejercicio del poder y alcanzar un sentimiento de control sobre la víctima. Es por eso que muchos autores insisten en que la violación tiene más que ver con control que con sexualidad.

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