Publicación del libro: Cuando el Placer se Convierte en Delito

 Cuando el Placer se Convierte en Delito – Ricardo Badillo Grajales

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Existen diferentes tipos de conductas sexuales condenadas, prohibidas o delictivas en nuestra sociedad, pero algunos encuentran su raíz en los estímulos ocasionados por la pornografía y sus múltiples manifestaciones. Muchos piensan que nuestra sociedad está fuertemente erotizada y que la pornografía o porno hace estragos psicológicos y sociales de consideración, por lo que se justifica su intervención, pensando particularmente en el daño que podría causar a los niños y en alguna medida o sentido también a los adultos, en especial aquellos con comportamientos patológicos.

Lo cierto es que, como sucede con la mayoría de los temas polémicos, en el asunto de la pornografía no todo es blanco ni todo negro. ¿Plaga o forma de expresión? ¿Crimen o diversión? ¿Placer o delito? El dilema es profundo; por ello vale la pena revisar algunos de los mensajes que transmite directa e indirectamente la pornografía a través de los diferentes subgéneros.

Como se lee, de manera innata el tema debe manejarse con pinzas, es sensible, vulnerable, prejuicioso, morboso y moral.  A la pornografía se le conecta con el sentir masculino; sí, prácticamente se le establece un género; y la mujer, casi siempre relegada en los gozos sexuales, no suele formar parte, del aporte erótico, sensual y sexual de la pornografía.  

Desde esta óptica es posible entender por qué la concepción pornográfica nace en función de las necesidades de los varones y por qué las mujeres se sienten excluidas violentadas o utilizadas ante su producción, lo que no quita que algunas de ellas también logren excitarse en muchas oportunidades. Mientras que para los consumidores la pornografía es un sustituto audiovisual de la prostitución, pero más higiénico, más económico, e incluso puede que más práctico.

Los límites dentro de la pornografía son sutiles e inciertos, tanto que la polémica aparece muy a menudo con la participación de: moralistas, médicos, literatos, artistas, educadores, juristas, legisladores, autoridades civiles y religiosas, padres de familia y, en general, de todos porque al fin y al cabo se trata de una cuestión humana y de un asunto de interés social. Hay que aceptar, pues, lo que ya es común, que la pornografía es obscena y que obscenidad es indecencia sexual. Indecente, a su vez, es lo que la mayoría de la gente no acepta de acuerdo a las normas de comportamiento establecidos en un determinado tiempo y lugar. Por ello algunos afirman que la moral es cuestión de geografía.   

La pornografía es obscena porque atenta contra el pudor, según el nivel de pudor imperante; y en la medida que este atentado cause daño a la sociedad, de acuerdo a determinada concepción moral, se considera sucia entonces deber ser vetada y castigados sus difusores. Se asume que importa el ámbito de la moral social y de jurisprudencia; pero el interés se dirige ahora al hecho pornográfico en función de lo patológico. 

Sin embargo, la pornografía ha evolucionado. La pornografía es totalmente subjetiva a los valores de la sociedad y por lo tanto es natural que evolucione su categorización. Lo que se considera hoy pornografía puede que en un futuro no lo sea. Hasta hace poco, era producida por y para el consumo de los hombres, hoy día, sin embargo, la liberalización sexual de la mujer ha causado que éstas también se interesen producir y comprar material erótico, obsceno o pornográfico y, por lo tanto, temas de índole románticos sexuales han proliferados en el mercado femenino.  

Los cambios que se han producido explícitamente en la pornografía, aparentemente son legítimos por los cambios importantes que se han dado respecto a la sexualidad. Entonces, nuestra situación, comparada con los Estados Unidos, es muy similar y con las mismas consecuencias, porque la pornografía es la pornografía, y los instintos humanos de los puertorriqueños y los norteamericanos no son muy diferentes a la hora del sexo.

Si nos centramos en el ámbito sexual, llaman la atención las dificultades que pueden llegar a experimentar muchas personas para permitirse el placer, aumentando la posibilidad de cruzar la línea de lo prohibido, o ilegal, y es ahí cuando el placer se convierte en delito. En el fondo de este tipo de relaciones prohibidas y delictivas sólo se trata de deseo sexual y de ganas de romper con las reglas preestablecidas, porque esto les produce una sensación del control en sí mismo y una emoción que no se encuentran en las relaciones comunes, es un sentimiento de atracción, poder y control hacia otra persona para satisfacción propia.  

El estudio de la pornografía es un tema muy controversial ya que existe gran cantidad de personas que defienden su existencia y otras que la combaten, por tanto, nos hemos interesado en este tema para exponer el punto de vista de personas que han estudiado acerca del tema, así como nuestro propio punto de vista. Y de esta manera definir con la ayuda de todos cuanto nos afecta o beneficia la pornografía a nivel social y personal; y sobre todo cual son los límites entre el placer y el delito.  

Los argumentos contra la pornografía son muy nuevos, debido a que antes no había estudios científicos sobre los efectos adversos. Sin embargo, por desconocimiento o no, la mayoría de la crítica de la pornografía se realiza en base de argumentos morales, no científicos, realizados en su mayoría por movimientos religiosos o moralistas.  

Hoy, al estar disponibles esos diferentes estudios sobre los efectos adversos de la pornografía que se han realizado recientemente, debe ser la razón, para que los puertorriqueños comiencen a discutir esta temática y tomar conciencia sobre si se debe hacer algo ahora, basados en prueba científica.  Por lo tanto, debe ser un debate muy importante, mucho más que en los Estados Unidos, debido a que las leyes que regulan la pornografía tienen su cimiento en las Leyes Federales y Constitucionales. Pero primero, los puertorriqueños necesitan estar educados sobre el tema de la pornografía y sus diferentes formas de expresión. 

Algunos estudios han indicado que la exposición prolongada al material pornográfico puede causar una actitud desensibilizada hacia el abuso sexual de mujeres. Esto evoca la preocupación considerable, especialmente con respecto al efecto sobre individuos con la predisposición por comportamiento antisocial o criminal. Considerable, especialmente con respecto al efecto sobre individuos con desviaciones, perversiones o parafilia. 

Cuando la pornografía llega a personas que ya padecen algún tipo de parafilia, o perversión, sus efectos se potencian y pueden sentirse inducidos a actuar lo que están viendo, escuchando o leyendo. Es posible que, en otras circunstancias, a pesar de la predisposición, la enfermedad no se desarrolle, pero ante el estímulo de la pornografía sí se desarrolla.

La pornografía no sólo plantea problemas sociológicos, psicológicos o jurídicos, también suscita problemas conceptuales, epistemológicos o morales. Pero nunca han sido abordados públicamente. Así que correremos el riesgo de esta aventura, pero antes debemos definir el término “pornografía”.

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Publicación del libro: Cuando el Placer se Convierte en Delito

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Masacre-una modalidad de asesinato

ricardo badillo grajales

MASACRE

Masacre

Una masacre es un tipo de asesinato que consiste en asesinar varios individuos al mismo tiempo e indiscriminadamente y que se caracteriza especialmente porque las víctimas se presentan indefensas ante ese ataque del que son objeto, es decir, no disponen de la posibilidad de defenderse. Generalmente, esta modalidad de asesinato es perpetrada por una persona o un grupo que dispone de un cuantioso armamento que le facilita el ataque a varios blancos a la vez.

Entonces, la principal característica que ostenta este asesinato es la desigualdad de condiciones que existe entre atacante y víctima, estando como indicábamos ésta última en inferiores condiciones siempre. Y el otro rasgo distintivo es que normalmente presentan una enorme carga de alevosía, crueldad y violencia.

La expresión es de origen francés (massacre) y es definida por el diccionario de la Real Academia Española como “matanza de personas, por lo general indefensas…

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Pornografía Lolicon (pornografia Infantil)

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En 1989, en Japon las autoridades realizaron un llamado para regular la venta y distribución de las historietas mangas, al descubrir que Tsutomu Miyazaki, un asesino en serie reponsable de crear un pánico moral, era fan del lolicon. Miyazaki rapto y asesinó a cuatro niñas de edades comprehendidas entre los 4 y los 7 años entre 1988 y 1989, cometiendo también actos de necrofilia con sus cuerpos. Se descubrió que se trataba de un “compulsivo y obsesivo” otaku (fan del manga) especialmente del lolicon. El Tribunal Supremo de Tokio declaró a Miyazaki sano, estableciendo que “los asesinatos fueron premeditados y originados por las fantasías sexuales de Miyazaki, siendo ejecutado por ahorcamiento a causa de estos crímenes el 17 de junio de 2008.

Lolicon tiene sus raíces en estilo manga kawaii que se traduce en mono. Por lo general, esto se refiere a la joven estudiante, un estereotipo costumbre común de las niñas en la animación y el manga japonés. El hentai estilo que se traduce en pervertir el acto sexual es cierto en estos estilos de manga. En Japón, existe una distinción específica entre los dos, pero en el punto de vista occidental, parecen indicar lo mismo. Esta es la razón por la que muchos países occidentales han prohibido arte lolicon como una forma de pornografía infantil por cualquier data show científica que lleva a la pedofilia. Mientras que muchos fans de este estilo sugieren lo contrario, la prueba en Japón muestra algo totalmente opuesto.

En las ilustraciones lolicon suelen mostrar características infantiles con posibles dobles significados, aunque el término se utiliza para la atracción sexual hacia las niñas menores de edad. Se emplea para referirse al animé, manga y otras formas de arte visual que contienen representaciones sexuales o eróticas de niñas preadolescentes, y también se refiere a las personas mayores de edad que se sienten sexualmente atraídas hacia ellas. Al no tratarse de niños reales, estas imágenes no se suelen considerarse como pornografía infantil, aunque son obscenas.

Lolicon también puede referirse a la gente que se siente atraída sexualmente hacia las niñas reales o imaginarias, y es sinónimo de pedófilo. Según los defensores de Lolicon, la palabra no es de ningún modo sinónimo de pedófilo ya que alegan una clara diferencia entre el anime de dibujado ficticio y niños reales. Sin embargo, sus opositores generalmente opinan lo contrario.

Lolicon, también latinizado como lolikon o rorikon, es una contracción japonesa de la frase Lolita complex (complejo de Lolita). En Japón, el término describe una preferencia sexual por jovencitas prepubertas, o a un individuo con tal atracción. También es comúnmente usado al referirse al manga lolicon o al anime lolicon, un género del manga y del anime en donde personajes femeninos de apariencia infantil son frecuentemente representadas de manera erótica, en un estilo artístico reminiscente del estilo manga shōjo. Fuera de Japón, lolicon tiene un uso menos común y usualmente se refiere al género.

La frase es una referencia al libro “Lolita “de Vladimir Nabokov, en donde un hombre de mediana edad se obsesiona sexualmente con una niña de 12 años. En la novela, Lolita es presentada a través de los ojos de un pedófilo, Humbert Humbert, quien, debido a su propia desviación sexual, describe a Lolita como una niña sexualmente precoz suponiendo en ella la misma desviación sexual que él padece.

Fue usado por primera vez en Japón, en los años 70’ del pasado siglo y rápidamente fue usado para describir eróticos retratos dōjinshi (cómic amateur) de niñas. En los años 80’, el manga lolicon se hizo ampliamente disponible en un número de revistas de antología de manga pornográficas. Este sentido se popularizó en la década de los ’90 a partir de Lolita, remake de la película Lolita de 1962 de Stanley Kubrick y por extensión es utilizado para referirse a cualquier niña prematuramente seductora y atractiva.

El término lolita se refiere a una niña o adolescente que no ha alcanzado la edad de consentimiento sexual y resulta muy atractiva sexualmente a los hombres mayores. Puede ser una niña entre 9 y 14 años de edad, prepúber o ya púber que ya es deseada por hombres adultos y que puede comportarse seductoramente con ellos. Es utilizado en el ambiente de la pornografía para referirse a la pornografía infantil. Sea cual sea la edad se trata de una preadolescente que aparece como objeto de deseo.

Actualmente en Japón existen ciertas restricciones con el Lolicon tales como la censura de los genitales, por lo cual es más común que el material base su contenido en doble sentido haciendo alusiones al acto sexual, que la representación del coito en sí. El artículo 175 del código penal japonés prohíbe la publicación de material “moralmente perjudicial”, que tal como se interpreta actualmente incluye la exposición de genitales, así que es frecuente ver una barra cubriendo los genitales, o bien los genitales borrosos. Antes de 1994, la interpretación de esta ley incluía la prohibición de exponer vello púbico, una norma que se eludía dibujando personajes sin vello púbico.

Sin embargo, esto ha causado otro problema cuando los vídeos hentai se distribuían a lugares como Europa y Estados Unidos. Como los personajes del anime parecen más jóvenes que los personajes de la misma edad de los dibujos animados occidentales, eso dio a algunos la impresión de que los vídeos contenían pornografía infantil. Es interesante saber que los personajes femeninos de los dibujos animados, según el japonés medio, aparentan tener unos 5 o 10 años más.

Un dato menos conocido es que la censura japonesa es muy estricta en cuanto a los dibujos sobre actividad sexual entre humanos y animales. Aunque se permite que circulen con relativa libertad actos con monstruos imaginarios (que suelen tener los conocidos tentáculos fálicos con el fin de evitar la ley relativa a los genitales de verdad), se ha considerado el sexo zoofílico con animales existentes como algo que debe ser perseguido.

Leyes han sido promulgadas en varios países, las cuales regulan contenido explícito que presenta niños o personajes aniñados. Los críticos dicen que el género lolicon contribuye a actual abuso sexual infantil, mientras que otros dicen que no hay evidencia para esta afirmación. Estudios sobre los fans del lolicon afirman que los fans del lolicon son atraídos por una estética de ternura en lugar de la edad de los personajes, y que coleccionar lolicon representa una desconexión de la sociedad.

Shotacon es el equivalente masculino de Lolicon, con hombres jóvenes como los niños personajes. Shotacon, el shōta o shōta-con es el género de manga que se centra en las relaciones homosexuales entre un hombre y un niño o entre dos niños; aunque también se le considera entre una mujer adulta y un niño. Prácticamente puede ser cualquier acto en donde esté presente un niño. El nombre proviene de “Shōtarō complex” ya que Shōtarō es un nombre relativamente frecuente entre los niños nipones.

Sus defensores alegan que el Shota es siempre puramente ficticio, con lo que no se violan los derechos humanos ni por supuesto se utiliza a menores para ningún fin. Este tipo de manga está dibujado en su gran parte por mujeres, y asimismo está dirigido principalmente a un público femenino.

Mientras que el yuri es un género del manga y el anime que muestra relaciones lesbianas tanto explícitas como no explícitas entre mujeres. Si no hay sexo explícito, y el tema se centra más en la relación romántica, se conoce como shōjo-ai (amor entre chicas) y es un subgénero del shōjo-manga (cómic dirigido a chicas adolescentes), aunque aparece con mucha menos frecuencia que el shōnen-ai. El término shōjo-ai fue creado fuera de Japón, por lo tanto no es usado dentro de ese país, donde lo llaman yuri. Al igual que con el yaoi, es más o menos frecuente encontrar yuri en los dôjinshi. Existen algunas revistas dedicadas a este género como el Yuri Shimai entre otros.

La historia de ambos términos es algo que no está muy claro, y mientras la gente los usa como si tuvieran una clara distinción, o como si fueran intercambiables, la verdad es que ambos son de alguna manera fluidos que forman una pizarra de definición y entendimiento. En otras palabras, lo que cada término define tiene mucho que ver en quién lo esté usando y lo que cree que significa.

En 1971, Ito Bongaku, el editor de Barakozu, una revista gay japonesa, llamó a las lesbianas en Japón yurizoku, la “tribu del lirio”. Además, ya que “bara” es la palabra “rosa” en japonés y “yuri” es la palabra “lirio”, los hombres homosexuales fueron denominados con el apelativo de barazoku, o “la tribu de la rosa”.

Muchos artistas del manga hentai y doujinshi, han llamado a sus personajes Yuri o Yuriko, por lo que el nombre se volvió un tipo de cliché para ese género. De esta forma, los primeros pares en el hentai doujinshi fueron Kei y Yuri de Dirty Pair. En el Yuricon se cree que ese término que era reclamado por los artistas del hentai es cosa del pasado.

En Occidente, el término yuri es usado, pero no de forma exclusiva, para representar relaciones sexuales entre dos mujeres. Shoujo ai (amor, chicas) es un término bastante nuevo, ya que fue creado por una analogía para el de shounen ai (hombres, amor) por un fan estadounidense. Realmente no es muy usado en Japón, a pesar de que se sabe a qué se refiere. El shoujo ai usualmente se refiere al romance entre chicas, algunas veces con sexo, otras veces sin él. El énfasis tiende a ser más a lo romántico que a lo sexual, pero esto es un invento estadounidense y no tiene significado alguno en Japón. El yuri puede ser usado para describir cualquier anime o manga (u otra cosa, por ejemplo, fan fiction, película, etc.) que demuestre una intensa conexión emocional de amor o deseo físico entre mujeres.

Yuri no es un término dirigido a un género o audiencia específicos, pero sí a la “percepción” de la audiencia. Si queremos, podemos diferenciar entre shounen yuri, escrito por hombres para una audiencia mayoritariamente masculina, shoujo yuri escrita por mujeres para una audiencia mayoritariamente femenina, y lo que en el Yuricon se piensa que es el yuri puro; el escrito por lesbianas para una audiencia lésbica. En resumen, yuri es cualquier historia con mujeres enamoradas de (o atraídas lujuriosamente por) otras mujeres.

La pornografía es hentai ilustraciones o animación con jóvenes mujeres como los niños personajes. La palabra Hentai en japonés, quiere decir “pervertido/perversión” o “transformación”. No tiene el significado que se le ha dado en Occidente, y no se refiere a contenidos y conductas sexuales “normales”, sino que se utilizan en su lugar términos como 18-kin (literalmente “18-prohibido”, con el significado de “prohibido a los que aún no tienen 18 años”) y seijin manga (“manga adulto”). La cantidad de dibujos ilustrando actividad sexual en el manga o el anime hentai puede variar enormemente. También varía el tipo de actividad sexual y los personajes implicados, que se someten a muy pocas restricciones al tratarse de personajes de ficción.

El significado común que tiene en Occidente proviene del uso japonés de (etchi, escrito frecuentemente ecchi, aproximación japonesa de la pronunciación inglesa de la letra H), que se cree que es una forma abreviada de hentai que se utilizaba como eufemismo en los años 1960, aunque sus orígenes no están del todo claros, ni siquiera en Japón. La “H” en Japón se utiliza para referirse a cualquier contenido o actividad sexual, así que “H manga” es manga con contenido sexual, pero sin embargo “H” y “hentai” no son sinónimos, y no se puede cambiar uno por otro.

Bullying…el perfil de un agresor…

BullyNelson

Bullying es una palabra inglesa que significa intimidación. Desgraciadamente, esta palabra está de moda debido a los innumerables casos de persecución y de agresiones que se están detectando en las escuelas y colegios, y que están llevando a muchos escolares a vivir situaciones verdaderamente aterradoras.

El bullying se refiere a todas las formas de actitudes agresivas, intencionadas y repetidas, que ocurren sin motivación evidente, adoptadas por uno o más estudiantes contra otro u otros. La persona que ejerce el bullying lo hace para imponer su poder sobre el otro, a través de constantes amenazas, insultos, agresiones o vejaciones, y así tenerlo bajo su completo dominio a lo largo de meses e incluso años. La víctima sufre callada en la mayoría de los casos. El maltrato intimidatorio le hace sentir dolor, angustia y miedo, hasta tal punto que, en algunos casos, puede llevarle a consecuencias devastadoras como el suicidio.

A diferencia del mobbing o acoso laboral, el acoso escolar tiene como escenario los centros educativos. Como se trata, en su mayoría, de un acoso invisible para los adultos, los profesores difícilmente tendrán conocimiento de lo que está sucediendo a través de los padres. El agresor acosa a la víctima en los baños, en los pasillos, en el comedor, en el patio, reservando sus acciones durante la ausencia de mayores. En algunos casos, el acoso sobrepasa las paredes del colegio, pasando a ser telefónico e incluso por correo electrónico.

El bullying o acoso escolar no hace distinciones sociales o de sexo. A pesar de la creencia extendida de que los centros escolares situados en zonas menos favorecidas son, por definición, más conflictivos, lo cierto es que el bullying está presente en casi cualquier contexto social. Respecto al sexo, tampoco se aprecian diferencias, al menos en lo que respecta a las víctimas. En cambio, en el perfil del agresor sí se aprecia predominancia de los varones.

¿Qué es el acoso escolar o bullying?

El hostigamiento y el maltrato verbal o físico entre escolares es bullying. Es un acoso sistemático, que se produce reiteradamente en el tiempo, por parte de uno o varios acosadores a una o varias víctimas. De forma más aceptada, un estudiante se convierte en víctima de acoso escolar cuando está expuesto, de forma reiterada y a lo largo del tiempo, a acciones negativas llevadas a cabo por otro u otros estudiantes.

Los expertos señalan que el bullying implica tres componentes clave:

1. Un desequilibrio de poder entre el acosador y la víctima. Este desequilibrio puede ser real o sólo percibido por la víctima.
2. La agresión se lleva a cabo por un acosador o un grupo que intentan dañar a la víctima de un modo intencionado.
3. Existe un comportamiento agresivo hacia una misma víctima, que se produce de forma reiterada.

Tipos de acoso escolar

Con frecuencia aparecen varios tipos de forma simultánea:

Físico – consiste en la agresión directa a base de patadas, empujones, golpes con objetos. También puede ser indirecto cuando se producen daños materiales en los objetos personales de la víctima o robos.

Verbal – es el más habitual. Sólo deja huella en la víctima. Las palabras tienen mucho poder y minan la autoestima de la víctima mediante humillaciones, insultos, motes, menosprecios en público, propagación de rumores falsos, mensajes telefónicos ofensivos o llamadas, lenguaje sexual indecente…

Psicológico – se realiza mediante amenazas para provocar miedo, para lograr algún objeto o dinero, o simplemente para obligar a la víctima a hacer cosas que no quiere ni debe hacer…

Social – consiste en la exclusión y en el aislamiento progresivo de la víctima. En la práctica, los acosadores impiden a la víctima participar, bien ignorando su presencia y no contando con él/ ella en las actividades normales entre amigos o compañeros de clase.

Desencadenantes del bullying en el colegio

El bullying puede darse en cualquier tipo de colegio, público o privado, pero según algunos expertos, cuanto más grande es el centro escolar más riesgo existe de que haya acoso escolar. A esta característica, hay que añadir la falta de control físico y de vigilancia en los centros educativos. Sería recomendable que en los pasillos hubiera siempre alguien, profesores o cuidadores, para atender e inspeccionar a los alumnos.

Aparte de eso, el tratamiento que se da a los alumnos es muy importante. La falta de respeto, la humillación, las amenazas o la exclusión entre el personal docente y los alumnos llevan a un clima de violencia y a situaciones de agresión. El colegio no debe limitarse sólo a enseñar, pero debe funcionar como generador de comportamientos sociales.

Víctimas y agresores en el acoso escolar

Según algunos experto y estudioso en el tema de acoso escolar, asegura que el 6 por ciento del alumnado es víctima de este fenómeno. Pero advierten que es preciso tratar el bullying con prudencia y no ver fantasmas donde no los hay. El acoso escolar no es un problema nuevo ni aislado, y lo que primero que hay que hacer en estos casos es identificar la víctima y el agresor. Y tener la consciencia de que ambos sufren, y por lo tanto, necesitan ser atendidos y tratados.

El bullying puede ser sexual, cuando existe un asedio, inducción y abuso sexual; puede tratarse de una exclusión social cuando se ignora, se aísla y se excluye al otro; puede ser psicológico, cuando existe una persecución, intimidación, tiranía, chantaje, manipulación y amenazas al otro; y puede ser físico, cuando se golpea, empuja o se organiza una paliza al acosado.

Causas familiares del acoso escolar

En el terreno familiar, el origen de la violencia en los chavales puede residir en la ausencia de un padre o en la presencia de un padre violento. Esa situación puede generar un comportamiento agresivo en los niños y llevarles a la violencia cuando sean adolescentes. Además de eso, las tensiones matrimoniales, la situación socioeconómica o la mala organización en el hogar, también pueden contribuir a que los niños tengan una conducta agresiva.

En resumen, las causas del bullying pueden residir en los modelos educativos que son un referente para los niños, en la ausencia de valores, de límites y de reglas de convivencia; en recibir castigos a través de la violencia o la intimidación y en aprender a resolver los problemas y las dificultades con la violencia. Cuando un niño está expuesto constantemente a esas situaciones, acaba por registrar automáticamente todo en su memoria, pasando a exteriorizarlo cuando lo vea oportuno. Para el niño que practica el bullying, la violencia es sólo un instrumento de intimidación. Para él, su actuación es correcta y, por lo tanto, no se autocondena, lo que no quiere decir que no sufra por ello.

El agresor de bullying

Normalmente, el agresor tiene un comportamiento provocador y de intimidación permanente. Posee un modelo agresivo en la resolución de conflictos, presenta dificultad para ponerse en el lugar del otro, vive una relación familiar poco afectiva, y tiene muy poca empatía. Según los expertos criminalistas y psicólogos, un niño puede ser autor de bullying cuando solo espera y quiere que hagan siempre su voluntad, cuando le gusta probar la sensación de poder, cuando no se siente bien o no disfruta con otros niños.

El bullying escolar se lleva a cabo cuando el agresor sufre intimidaciones o algún tipo de abuso en casa, en la escuela o en la familia, o cuando es frecuentemente humillado por los adultos, o cuando vive bajo constante presión para que tenga éxito en sus actividades. Los agresores ejercen su acción contra su víctima de diversas formas: les golpean, molestan, provocan, acosan con empujones y golpes, les nombran de una forma desagradable o despectiva, les generan rumores, mentiras o bulos, les aíslan del grupo, les ofenden y les anulan.

En general, las causas o factores que provocan el acoso en los centros educativos suelen ser personales, familiares y escolares. En lo personal, el acosador se ve superior, bien porque cuenta con el apoyo de otros atacantes, o porque el acosado es alguien con muy poca capacidad de responder a las agresiones. En la mayoría de las ocasiones, el acosador quiere es ver que el acosado lo está pasando mal.

Efectos del acoso escolar en el agresor

En cuanto a los efectos del bullying sobre los propios agresores, algunos estudios indican que los ejecutores pueden encontrarse en la antesala de las conductas delictivas. También el resto de espectadores, la masa silenciosa de compañeros que, de un modo u otro, se sienten amedrentados por la violencia de la que son testigos, se sienten afectados, pudiendo provocar cierta sensación de que ningún esfuerzo vale la pena en la construcción de relaciones positivas.

Para el agresor, el bullying le dificulta la convivencia con los demás niños, le hace actuar de forma autoritaria y violenta, llegando en muchos casos a convertirse en un delincuente o criminal. Normalmente, el agresor se comporta de una forma irritada, impulsiva e intolerante. No saben perder, necesitan imponerse a través del poder, la fuerza y la amenaza, se meten en las discusiones, cogen el material del compañero sin su consentimiento, y exteriorizan constantemente una autoridad exagerada.

La víctima de bullying

Habitualmente, son niños que no disponen de recursos o habilidades para reaccionar, son poco sociables, sensibles y frágiles, son los esclavos del grupo, y no saben reaccionar por vergüenza o conformismo, siendo muy perjudicados por las amenazas y agresiones.

Las víctimas de acoso escolar suelen caracterizarse por presentar un constante aspecto contrariado, triste, deprimido o afligido, por faltar frecuentemente y tener miedo a las clases, o por tener un bajo rendimiento escolar. En el apartado físico, estas víctimas suelen somatizar en su cuerpo su problema, presentando dificultad para conciliar el sueño, dolores en el estómago, el pecho, de cabeza, náuseas y vómitos, así como llanto constante. Sin embargo, esto no quiere decir que todos los niños que presenten este cuadro estén sufriendo un acoso escolar. Antes de dar un diagnóstico al problema, es necesario investigar y observar más al niño.

Bullying

Actuaciones Policiales en los registros personales

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El Cacheo
Actuaciones Policiales en los registros personales

Es de conocimiento público, que ocasionalmente existe un conflicto de intereses entre el derecho que tiene el Estado para perseguir a los responsables de todo delito y falta y los derechos que estos tienen de no verse inquietados en los derechos que nuestra Constitución les otorga. Por ello, en este conflicto de interés es preciso circular con cautela y dentro del respeto de los derechos constitucionales en la obtención de pruebas, a fin de evitar que una ardua y trabajada investigación policial puedan concluir con la absolución del acusado por la vulneración de determinadas reglas de actuación.

Ese conflicto existente lleva a la tensión y se acrecienta en las intervenciones corporales, ya que el objeto de ese acto de investigación no es otro que el propio cuerpo de la persona por lo que entran en juego derechos como “la libertad”, “la intimidad”, “la integridad física”, “el derecho de defensa”, “ el de no declara con la si mismo”. Por ello resulta importante ponderar y buscar un justo equilibrio entre esa necesidad del Estado de intensificar la persecución de los hechos delictivos, y poner en los Cuerpos y fuerzas de Seguridad los medios necesarios para ello, y los propios derechos de la persona que es objeto de ese acto inmediato del agente de la autoridad.

Con esta ponderación se pretende evitar que lo que en principio puede constituir un derecho del Estado se pueda transformar en una actividad excesiva en el celo del profesional que desemboque en una vulnerabilidad de los derechos fundamentales que protege nuestra Constitución.

Los registros personales o “Cacheos” pueden ser de dos formas, ya que se debe distinguir entre:

1.Las investigaciones corporales que serían las que se practican investigando el cuerpo mismo, como ocurre cuando se analizan el contenido del alcohol en sangre o los marcadores de ADN, electrocardiogramas, ecografías vaginales o anales, Rayos X, obtención de orina, pelos, unas, biopsias, etc.

2.Los registros corporales son los que vamos a tratar en el presente artículo por ser los que se practican con mayor asiduidad en la práctica del servicio, las investigaciones corporales las trataremos de analizar en otro trabajo.

¿Qué es el cacheo?

Se considera el cacheo como la actuación policial se limita a la mera detección externa del cuerpo humano de armas, drogas en los bolsillos o en cualquier lugar de la vestimenta, etc., (los exámenes radiológicos, inspecciones vaginales, anales, etc., se excluyen de la actuación del cacheo). Sin embargo la obtención de drogas de la cavidad bucal se trata de una actuación con la finalidad de búsqueda y aprehensión de los efectos de un delito, equivalente a un vulgar cacheo policial que no puede alcanzar la trascendencia de un registro anal o vaginal. La principal función de efectuar un cacheo es la de buscar objetos o armas que puedan ser peligrosos para nuestra integridad física al efectuar el traslado del detenido, hasta dependencias policiales.

No siempre se precisa autorización judicial para la práctica de un simple cacheo o registro corporal que no llegue más allá de la mera localización externa de objetos, tales como armas, drogas, etc. Las doctrinas de “a plena vista” o “motivos fundados” indican cuando debe practicarse un cacheo los cuales pueden estar justificados por indicios o sospechas que se basan en las reglas de experiencia policial que permiten apreciar la relevancia de datos y circunstancias que obedecen en muchos casos a un silogismo que no resulta fácil de expresar, quedando legitimada la actuación en virtud a la doctrinas expresadas.

Al efectuar el cacheo este debe ser:

1.Siempre lo efectuaremos tras el engrilletamiento, en situaciones de riesgo o peligro.
2.Metódico y minucioso.
3. Es conveniente tener un método definido a la hora de efectuar el cacheo con el fin de no dejarnos ninguna zona sin cachear. Tampoco se trata de un método rígido, sino que por el contrario deberemos adaptarlo a las circunstancias que se den en cada caso.
4.Al efectuarlo con una mano aplicaremos un control y con la otra cachearemos.
5.Al realizar el cacheo deslizaremos la palma de la mano, sin efectuar palmoteos.
6.Es conveniente iniciar el cacheo por la zona lumbar, pues es está a la que el detenido puede tener un acceso más directo al estar engrilletado por detrás.
7.A la hora de efectuar el cacheo no hay que tener pudor en tocar ciertas partes del cuerpo, como puede ser la zona genital, de estas circunstancias son de las que se aprovechan los delincuentes para ocultar objetos en estas partes.
8.A la hora de realizar un cacheo es recomendable crear una rutina, empezar por cachear la cabeza y luego ir bajando, esto es un ejemplo para crear una rutina y de esta manera no dejarnos ningún lugar sin mirar.
9.Si encontramos armas en el cacheo las dejaremos fuera del alcance del detenido y de otras personas.
10.Es especialmente importante no dejar el cacheo cuando encontramos un arma, al contrario tenemos que seguir por que existe la posibilidad de que puedan aparecer nuevas armas ocultas.
11.Al realizar el cacheo teneos que tener especial atención ante posibles armas ocultas u otros objetos que pudiesen ser empleados como armas improvisadas.
12.Cuando trabajamos con dos agentes solo uno de ellos efectúa el cacheo, mientras que el otro proporciona cobertura y apoyo.
13.El que efectúa el cacheo informara de cualquier novedad al agente que efectúa la cobertura.

Cacheos y registros superficiales.
Existen diferentes puntos de vista a la hora de determinar la elaboración de un cacheo o registro superficial; atendiendo a la posición inicial del individuo, posiciones de brazos, de piernas, etc. Desde el punto de vista plenamente policial y atendiendo como factor principal a la propia seguridad del Agente, se diferenciará entre “cacheo simple “y“ cacheo potencialmente peligroso“.

Cacheo simple

Es el registro superficial a un individuo que en primera instancia adopta aptitud de colaborador, sigue al pie de la letra todas y cada una de las indicaciones verbales del Agente, y no representa a priori situación de peligro. Aunque se hable de cacheo simple y en principio la situación no suponga peligrosidad inminente, se realizará el procedimiento previo de identificación total del individuo; es decir, comprobación de identidad.

La documentación personal en el caso que la porte, permanecerá siempre en poder del Agente que efectúa el apoyo), y no se devolverá hasta el final de la actuación y que exista la certeza que dicho individuo pueda marcharse del lugar. En cualquier caso, sea cacheo simple o no, las medidas de seguridad se extremarán siempre, por lo que el procedimiento se llevará a cabo en virtud de salvaguardar la integridad física del Agente, así como minimizar la posibilidad de fuga y el evitar sorpresas innecesarias.

Un punto a tener en cuenta es la observación del comportamiento del individuo al que se va a cachear, ya que se puede dar el caso de verse inmerso en cualquier actividad delictiva reciente y no figurar todavía como requisitoria, dando como resultado “limpio”. Este es un asunto que el propio individuo puede desconocer y por tanto se ha de estar preparado ante cualquier reacción imprevista.

Se pedirá en tono enérgico y autoritario (órdenes cortas y precisas) que apoye las manos con las palmas extendidas y brazos estirados sobre la pared, vehículo policial o plano vertical en el que se vaya a realizar el cacheo; a la vez que la situación de las piernas ha de ser todo lo más alejado posible del plano vertical para crear desequilibrio, minimizando la posibilidad de fuga al tener que incorporarse para ello. La separación de las piernas será amplia en su apertura por el mismo motivo. Una vez en posición inicial para el cacheo se pedirá que la cabeza esté en todo momento con la barbilla pegada al pecho.

Antes de comenzar se volverá a remarcar de nuevo que son TODOS los objetos que estamos pidiendo que saque, con la advertencia verbal de no olvidar ninguno. Es conveniente realizar el registro con guantes anticorte, es conveniente es realizarlo con éstos, para evitar posibles cortes con objetos “olvidados”.

Cacheo a individuo potencialmente peligroso

Esta parte el cacheo tiene unas connotaciones que lo diferencian del anterior al estar tratando con un individuo que representa peligro potencial y existe situación de riesgo.

Características esenciales:

1.Se ejercerá en todo momento presión en el codo para crear palanca y sensación de inmovilidad y dolor controlado mientras dura el registro. No se asegura cabeza en este caso.
2.Los objetos serán inspeccionados uno a uno antes de comenzar el cacheo por si pudiese haber indicios de quedar restos o parte de algún objeto incompleto en el interior de sus ropas.
3.Antes de proceder al registro se descalzará previamente para comprobar el interior del calzado y calcetines, evitando con ello bajar nuestro centro de gravedad durante el recorrido del cacheo.
4.El Agente de control minimiza la distancia para actuar en apoyo en caso de necesidad.
5.En el caso que la situación sea extremadamente peligrosa el cacheo se realizará con el individuo tumbado en el suelo boca abajo y con las manos en cruz, teniendo las palmas de las manos hacia arriba y con el dorso apoyado en el suelo. Las piernas igualmente separadas y los pies en posición paralela al suelo, estando el agente de control de frente a la parte de la cabeza del individuo, quién tendrá el rostro

Medidas de seguridad

1.El Agente que realiza el cacheo, comenzará por su derecha si lleva el arma reglamentaria en ese lado, para que la exposición de la misma quede fuera del campo de alcance del individuo y el segundo agente estará en el lado contrario para dar apoyo a su compañero.
2.El Agente de control nunca estará detrás en la misma línea que su compañero, si no que se colocará en el lado opuesto de donde se realiza el cacheo y en diagonal hacia atrás, de tal forma que observe todos y cada uno de los movimientos tanto de su compañero como del individuo a cachear.
3.Adoptará posición de seguridad, estando preparado ante cualquier respuesta sorpresiva. NO establecerá ningún tipo de orden verbal ni indicación alguna al individuo, para no caer en órdenes contradictorias con el agente que cachea.
4.El inicio del cacheo comienza asegurando al individuo creándole mayor inestabilidad y desequilibrio, por lo que con la pierna contraria a la mano que va a palpar, ( en un cacheo no se dan palmadas, si no que se palpa; es decir, se desliza la mano con el fin de encontrar algo, hay ligera presión) se introduce en el hueco de ambas piernas por detrás y en contacto con el tobillo de la pierna del costado que se va a registrar con el objeto de poder proyectar al suelo en caso de incidencia peligrosa.
5.El registro empieza desde arriba y en sentido descendente, desde el inicio de la muñeca (la palma estará extendida sobre el plano vertical para evitar que quede algo en el interior) pasando por el recorrido del brazo, hasta el hombro y cuello.
6.La mano que no palpa asegura la cabeza del individuo desde la nuca, presionando en dirección al suelo con el fin de lograr que la barbilla quede bien pegada al pecho. Se sigue bajando desde el pecho y axila hasta el tronco y tren inferior, todo desde el plano de la mitad que estamos trabajando, hasta llegar al calzado. En los cacheos a individuos peligrosos se verá como es aconsejable el descalzar previamente.
7.Una vez revisada la totalidad de la primera mitad se pasará al otro lado sin perder las medidas de seguridad, ni alejarse, ni separarse, ni darse la vuelta, ni tan siquiera perder el contacto, no otra cosa que no sea el finalizar por completo el cacheo.
8.NO se hará lo mismo en el otro lado (izquierdo. en este caso), ya que la exposición del arma quedaría en el plano paralelo o más cercano al individuo, por lo que se procederá de la siguiente forma:
a.Con la mano que se realizó el cacheo se asegura la cabeza de igual forma, y se utiliza la misma pierna que antes para asegurar la apertura de piernas y poder proyectar en caso de necesidad, con la diferencia que en esta ocasión no se hará por detrás, si no que será lateralmente y por delante. Con ello se consigue que la exposición del arma quede fuera.
b.El registro se hace de igual forma.
c.El Agente de apoyo cambiará su posición al lado contrario y con las mismas funciones. NUNCA estará en la misma trayectoria que su compañero.

Los siete tipos de patrón primario de la delincuencia

delincuencia

 

Desafortunadamente, se carece de un lenguaje común y los términos “patrón delictual”, “serie delictual”, “zona caliente o de alto riesgo”, “tendencia del delito” y “problema de la delincuencia” a menudo se usan indistintamente. Por lo tanto, la estandarización de definiciones permitirá uniformidad en la recopilación de datos y análisis, lo que a su vez permitirá optimizar la manera en que el contenido se transmite a través de boletines y otros productos analíticos. Definiciones consensuadas contribuyen a dar consistencia a los análisis, lo que permite, a su vez, resultados válidos y confiables. Además mejoran la comunicación entre los analistas, con los demás miembros de la policía y con la comunidad.  

¿Qué es un patrón delictual? 

Un patrón delictual es un grupo de dos o más delitos reportados o descubierto por la policía que es único, porque cumple cada una de las siguientes condiciones: 

  1. Comparten al menos una coincidencia en el tipo de delito; comportamiento de los delincuentes o las víctimas; características del agresor, víctimas o blancos; bienes o especies afectadas (propiedad) o el lugar de ocurrencia;
  2. No existe relación conocida entre víctimas e infractores (es decir, desconocido sobre delito desconocido);
  3. Los elementos comunes hacen del conjunto de delitos una configuración identificable y distinta de otras actividades delictuales que se producen en el mismo período;
  4. La actividad delictiva es generalmente de duración limitada, que puede ir desde semanas a meses; y
  5. El conjunto de delitos relacionados es tratado como una unidad de análisis y abordado a través de tácticas y de la acción policial focalizada. 

Las siguientes no son un patrón delictual 

No es una tendencia. Una tendencia es la persistencia, aumento o caída en a largo plazo de los datos con un enfoque temporal. Como indicador de dirección, la información sobre una tendencia puede ser útil para alertar a la policía sobre el aumento o disminución en los niveles de actividad criminal. Sin embargo, dado que el análisis de tendencias no examina similitudes entre incidentes y delitos específicos, la tendencia no es un patrón delictual. 

No es un problema crónico. La noción de un problema delictual crónico ha sido definida ampliamente en la literatura, dando lugar a cierta confusión acerca de su significado.[1] La definición más integradora proviene de Ron Clarke y John Eck, quienes definen un problema como “un conjunto recurrente de eventos relacionados y perjudiciales en una comunidad o territorio que las personas esperan que la policía resuelva”.[2] De acuerdo a lo señalado, un patrón de delito y la definición de un problema de delincuencia – según Clarke y Eck-, un patrón delictual técnicamente sería clasificado como un tipo particular de problema. Sin embargo, es importante destacar que un patrón delictual difiere de un problema “crónico” en tres maneras: 

  1. Alcance y duración: Considerando que un problema es crónico en duración y persistente en frecuencia -con momentos críticos ocasionales-, un patrón es necesariamente crítico en frecuencia (aumento) y exhibe una duración más corta;
  2. Naturaleza de la actividad: mientras un problema delictual se relaciona con “eventos perjudiciales” que podrían incluir delitos, generar inseguridad, desordenes, trastornos o problemas en la calidad de vida, un patrón delictual se limita a un conjunto específico de delitos denunciados; y
  3. Respuesta: Considerando que un problema exige respuestas especializadas y estratégicas, que a menudo implican colaboración interinstitucional y de la comunidad, un patrón delictual requiere normalmente rutinas tácticas u operativas llevadas a cabo principalmente por la policía de esa jurisdicción. 

Un patrón delictual no se define sólo por las estadísticas 

La identificación del patrón es más que contar y resumir crímenes similares por sus características o su ubicación. Un patrón no es simplemente una lista o un recuento de todos los delitos dentro de un rango de fechas, tampoco es simplemente un conjunto de incidentes ubicados en un mapa. Un patrón delictual se llega a identificar o reconocer a través de un proceso analítico deductivo, sistemático, que posteriormente es comunicado a las agencias de policía mediante un boletín. El boletín describe clara y sucintamente los elementos críticos del patrón y destaca las consecuencias o recomendaciones para la acción. Más específicamente, los boletines de patrones delictuales suelen incluir elementos analíticos tales como un perfil geográfico, un perfil temporal, una lista de posibles sospechosos, coincidencias físicas o descripciones de modus operandi (M.O.) u otra información valiosa para una investigación o para orientar o direccionar la respuesta policial. 

Tipos de patrón delictual 

Hay siete tipos comunes de patrones delictuales que reflejan el requisito fundamental de elementos compartidos comunes y necesarios para definir un conjunto de delitos como patrón. Mientras estos tipos se definen independientemente, estos no son mutuamente excluyentes y, a menudo, se superponen. Por lo tanto, cuando se examina un patrón en el que existe ambigüedad para su clasificación, el analista podría clasificar el patrón como de cualquier tipo, es más aplicable y útil basarse en las características de los delitos involucrados y en la naturaleza de la respuesta potencialmente más apropiada de la policía. 

Los siete tipos de patrón primario de la delincuencia son:[3] 

  1. Series – Un grupo de crímenes similares que se piensa que son cometidos un por el mismo individuo o grupo de individuos que actúan organizadamente. Ejemplos: Cuatro locales comerciales incendiados en la ciudad en los que se observó un hombre de raza negra, entre 35-40 años, vestido con pantalones azul Mahón, una sudadera con capucha negra y una gorra azul “Yankees”, alejándose de los locales comerciales inmediatamente después de que se activó la alarma de incendio; cinco robos de casas con dos o tres varones de raza blanca, de cerca de 20 años, con medias sobre sus rostros, mostrando una escopeta “recortada” de dos cañones, y conduciendo un auto Toyota Corolla rojo de 2009.
  2. Ola delictual (spree) – Un tipo específico de serie caracterizada por la alta frecuencia de actividad criminal en un período breve, hasta el punto que la actividad delictual parece casi continua. Ejemplos: Una ola de robos de autos en un estacionamiento en el transcurso de una hora; varios apartamentos, en un edificio alto, robados durante el día en un solo día.
  3. Víctimas atractivas (hot prey) – Un grupo de delitos cometidos por una o más personas, que involucran víctimas que comparten características físicas similares o conductas similares. Ejemplos: Cinco robos con invasión de hogar, de inmigrantes asiáticos, en toda la ciudad durante seis semanas; siete estafas con cheques fraudulentos contra víctimas ancianas durante una semana; diez robos cometidos por delincuentes diferentes contra personas ebrias caminando solas desde los bares a sus casas los fines de semana durante los últimos dos meses.
  4. Producto atractivo (hot product) – Un grupo de delitos cometidos por uno o más individuos en el que un tipo único de propiedad es objeto de robo. Ejemplos: Dieciséis robos de sistemas de posicionamiento global (GPS) de vehículos en lugares residenciales y comerciales en tres semanas; 25 robos de viviendas no habitadas y sitios de construcción para obtener cables de cobre y tuberías durante los últimos tres meses; 20 robos de computadores portátiles y teléfonos inteligentes que ocurren en un campus universitario en el primer mes de escuela.
  5. Zona caliente o de alto riesgo (hot spot) – Un grupo de delitos similares cometidos por uno o más individuos en lugares muy cerca unos de otros. Ejemplos: Ocho robos durante el día sobre las últimas cuatro semanas en una subdivisión residencial suburbana, sin semejanzas evidentes en el método de ingreso o sospechosos conocidos; diez robos comerciales a lo largo de tres semanas en negocios ubicados dentro de un radio de media milla durante horas de la noche.
  6. Lugar caliente (hot place) – Un grupo de delitos similares cometidos por uno o más individuos en el mismo lugar. Ejemplos: Una sala de cine que ha experimentado 15 robos de auto, varios incidentes de graffiti en el edificio y dos robos empleando armas de fuego en el estacionamiento a lo largo de un mes; una comunidad de apartamento que ha experimentado dos agresiones sexuales sin relación conocida entre victimas e infractores, varios tiroteos relacionados con drogas y siete robos residenciales dentro de seis semanas.
  7. Escenario caliente (hot setting) – Un grupo de delitos similares cometidos por uno o más individuos que se relacionan principalmente por el tipo de lugar donde ocurrieron los crímenes. Ejemplos: Once robos nocturnos de tiendas de oferta (abiertos las 24 horas) horas en toda la ciudad por distintos delincuentes en dos semanas, cinco robos de casas dúplex adyacentes a vagones de ferrocarril abandonados durante un fin de semana, 14 robos de camionetas comerciales / camiones estacionados durante la noche en los barrios residenciales en el transcurso de tres semanas. Ejemplos de patrones delictivos. 

Además, distinguir el tipo de patrón ayuda a personal de la policía a determinar la mejor respuesta táctica. Por ejemplo, un patrón o “producto atractivo” podría detenerse si se intervienen o controlan los mercados ilícitos de los bienes (por ejemplo, metales valiosos); un patrón o “zona caliente” podría resolverse más eficazmente con patrullaje focalizado o dirigidos en comparación a un patrón en el que los lugares de ocurrencia se extienden a través de toda la jurisdicción; y una “ola delictual” puede que no permita ninguna respuesta en absoluto si no se repite. Finalmente, las definiciones consistentes ayudan a mejorar la comunicación profesional y hacen más fácil a los analistas entender y emplear la literatura, preparar presentaciones para conferencias, el estudio de casos y otros materiales o documentos técnicos.


[1] Boba, R., & Crank, J. (2008). Institutionalizing problem-oriented policing: Rethinking problem identification, analysis, and accountability. Police Practice and Research, 9 (5), 379-393.

[2] Eck, J., Chainey, S., Cameron, J., Leitner, M., & Wilson, R. (2005). Mapping crime: Understanding hotspots. Washington, DC: U.S. Department of Justice, National Institute of Justice.

[3] Las definiciones de los términos “ola delictual”, serie, “víctimas atractivas” (es decir, victimización repetida) y “escenario caliente” (es decir, “objetivo preferido”) se han adaptado de Boba (2009). La definición de “producto atractivo” ha sido adaptada de Clarke (1999). La definición del “zona caliente” ha sido adaptada de Eck, Chainey, Cameron, Leitner & Wilson (2005). El término “zona caliente” tiene aplicaciones en diversas situaciones, pero –para los efectos de este documento- se aplica exclusivamente al análisis del patrón delictual.